El Turismo LGBTQ+ pasó de ser un segmento en las sombras del viajero tradicional a convertirse en un nicho consolidado y con mucho potencial para explotar. Sin embargo, el mercado aún tiene que adaptarse para satisfacer una de las principales problemáticas que enfrenta el pasajero de la comunidad al momento de viajar: sentirse confiado para expresar libremente su orientación sexual.
Turismo LGBTQ+: la importancia de entregar seguridad al viajero en cada destino
El auge del Turismo LGBTQ+ abre una oportunidad para una industria que debe conciliar seguridad y exclusividad para atraer a un viajero cada vez más dinámico.
El Turismo LGBTQ+ representa más del 10% de la industria turística mundial, presentando un gran potencial para el mercado turístico chileno.
Y es que el momento del segmento viene acompañada por números. Según estima la Organización Mundial de Turismo (OMT), el viajero LGBTQ+ representa más del 10% de la industria turística mundial, junto con presentar un gasto promedio 33% más alto que un turista promedio, de acuerdo a la International Gay and Lesbian Travel Association (IGLTA), y proyectando una tasa de crecimiento anual de 7,8% desde 2025 hasta 2032, lo que lo consolida como uno de los mercados globales más relevantes para el sector.
Sin embargo, pese al protagonismo que ha tomado el segmento y a la evolución de la industria para atraerlos, aún existen limitaciones a nivel mundial y nacional que dificultan la experiencia de viaje y a las que la industria debe mirar con atención.
Seguridad, el principal interés del turista LGBTQ+
Algunos actores de la industria han caído en el error de tratar al turista LGBTQ+ como un viajero tradicional y no como un nicho, ignorando sus necesidades, intereses y problemáticas al momento de viajar.
“Existe el turismo para la tercera edad, familiar y giras de estudio, donde todos tienen intereses distintos. Entonces, además de entender quiénes son la comunidad, también requiere adaptar el producto a este cliente que busca cosas específicas”, indicó Iván Agüero Krauss, fundador de la agencia especializada Pride Tours y presidente de Chile Friendly, asociación encargada de fomentar prácticas inclusivas para las diversidades en el turismo.
Implementar lenguaje inclusivo, contar con protocolos y buscar experiencias que ofrezcan exclusividad y calidad apuntan hacia un mismo objetivo: seguridad.
Pese a que la comunidad LGBTQ+ presenta comportamientos e intereses distintos entre una orientación sexual y otra, la discriminación es un mínimo común que enfrentan día a día y en diferentes ámbitos, entre ellos los viajes.
Según el estudio “Viaje para todos 2024” de Expedia, un 45% de los viajeros de la comunidad sienten que su identidad limita sus opciones de viaje y su comodidad en determinados destinos, mientras que un 30% creen que les impide planificar viajes con más frecuencia.
“En general la comunidad es muy diversa ¿Qué es lo que nos une? En el fondo es que buscan un lugar para sentirse seguros. Donde puedan ser ellos mismos”, agregó Iván.
En este sentido, una alternativa común entre los turistas LGBTQ+ son los viajes grupales, modalidad que entrega más confianza y comodidad para aquellos pasajeros que aún sufren de las limitaciones sociales.
Así lo constata la experiencia de Josefa Vecchiola Gallego, encargada del Departamento de Comunicaciones de Travelaway, quien observa que “al turista LGBTQ+ le gusta muchísimo viajar en comunidad, porque hay un tema de seguridad de por medio”, sobre todo en mujeres y personas que recién están adentrándose en la comunidad.
Un turista transversal que se escapa del turismo de lujo
Por otro lado, el turista LGBTQ+ se caracteriza por ser un viajero más transversal. Pese a que tiene preferencia por experiencias más exclusivas y al alto porcentaje de gasto que dejan al momento de viajar, siempre apunta a interiorizarse en el destino.
De acuerdo a la representante del turoperador “buscan recorridos culturales, ir a museos, insertarse en la cultura a la que van a viajar… Siempre con una mirada bastante cultural, porque les interesa tener momentos de reflexión con el grupo que van”.
Desde Chile Friendly concuerdan con las preferencias de este tipo de viajero, pero enfatizan en no confundirlo con el turismo de lujo.
“El ritmo de viaje que ellos eligen es distinto. Sí buscan interiorizarse en el destino, que los servicios sean más personalizados, y eso no necesariamente tiene que ver con un turismo de lujo”. indicó Macarena González, vicepresidenta de la asociación y fundadora de Rollin Chile.
A Iván Agüero le gusta llamarlo “el nuevo lujo”, uno que se caracteriza por pasar más tiempo en los atractivos y profundizar en el destino.
“En el fondo sí, quieren lugares cómodos y personalizados, donde no haya tanto turista, con grupos más pequeños y claro que gastan más, pero no es el lujo, sino que tener la posibilidad de experimentar algo más cercano”, indicó.
Los destinos que aparecen en la órbita del segmento
En este contexto, diferentes ciudades han desarrollado una marca con foco en presentarse como destinos atractivos para el Turismo LGBTQ+.
Actualmente, Sudamérica se posiciona como uno de los más demandados, especialmente por Sao Paulo y Buenos Aires, donde los festivales de la diversidad durante junio se complementan con la vida nocturna y la oferta cultural de estas ciudades.
Un poco más lejos, al otro lado del Océano Atlántico, Tailandia se suma al siempre atractivo Europa, con experiencias espirituales y una oferta nocturna destacada por la industria por ser amigable con la comunidad LGBTQ+.
“Uno como latinoamericano no esperaría que en Tailandia haya un Pride tan grande, pero sorprende muchísimo. Sobre todo porque además tienen mucha oferta de bares y de vida nocturna, donde la comunidad LGBTQ+ puede sentirse muy segura en un país bastante lejano y con una cultura súper distinta”, destacó Josefa Vecchiola.
Por otro lado, el turista LGBTQ+ no es ajeno a las situaciones sociopolíticas de los principales destinos del mundo.
Según un estudio realizado por Booking.com, un 55% de los viajeros de la comunidad toman precauciones adicionales antes de reservar, como investigar las leyes locales sobre derechos de las diversidades.
Factores como estos quitan competitividad a destinos como Estados Unidos o Medio Oriente, donde la deficiente legislación y la percepción social contra la comunidad LGBTQ+ juegan un rol fundamental al momento de decidir.
Chile como destino LGBTQ+
En un punto medio se encuentra Chile. Si bien no es tan conocido en el exterior para el segmento como lo son Brasil y Argentina, sí presenta mejores condiciones de seguridad, gracias a avances legislativos en materia de reconocimiento de derechos y protección.
De hecho, según el Gay Travel Index 2026 de Booking.com, Chile se posiciona en base a diferentes criterios como el 12vo país más seguro para viajar.
En este sentido, desde Chile Friendly apuntan a un deficiente desarrollo de una imagen país atractiva para el Turismo LGBTQ+.
“Brasil y Argentina tienen una marca país mucho más fuerte que la nuestra. Independiente que podamos ser un destino de naturaleza y seguro, nos falta mucho como imagen en ese sentido. Pero la tendencia indica que vamos hacia allá”, concluyó Macarena González.
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