El nombre de Daniel Mas Valdés comienza a consolidarse como una de las principales cartas para asumir el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo en el próximo gobierno del Presidente electo José Antonio Kast, según información publicada por Ex-Ante.
Daniel Mas Valdés: el nombre que se asoma como cabeza del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo
Daniel Mas Valdés suena como la carta para el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo en el gobierno de Kast.
Daniel Mas suena como el nombre que encabezará el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.
Actual vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Mas es un dirigente empresarial de perfil ejecutivo, cuya agenda pública se ha centrado en uno de los temas más sensibles del debate económico actual: la permisología y su impacto en la inversión, el crecimiento y la ejecución de proyectos productivos en el país.
Ingeniero Agrónomo con especialidad en Economía Agraria de la Universidad Católica, desarrolló gran parte de su carrera profesional fuera de la Región Metropolitana, con un fuerte anclaje en la Región de Coquimbo.
La permisología como eje del desafío económico para Chile
De concretarse su nombramiento, uno de los principales desafíos de su eventual gestión será avanzar en una implementación más ambiciosa de la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales (LMAS). En esa línea, el reciente trabajo presentado por la CPC —elaborado bajo su vicepresidencia y dado a conocer junto a la presidenta del gremio, Susana Jiménez— propone revisar uno a uno los 382 permisos vigentes en Chile, identificando aquellos que deben mantenerse, transformarse o eliminarse.
El objetivo es reducir plazos, coordinar servicios públicos y disminuir discrecionalidad e incertidumbre regulatoria, sin rebajar estándares ambientales, sanitarios ni de seguridad, en un contexto donde la permisología se ha instalado como un tema país, transversal al mundo empresarial, a los gobiernos regionales y al propio Estado.
Mas no proviene del mundo parlamentario ni académico, sino de la gestión directa de proyectos productivos y del liderazgo gremial, lo que anticipa un estilo de conducción más ejecutivo y operativo.
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