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La luz "se apaga" en el turismo de Cuba: 30% de menos visitantes en los primeros meses de 2026

La crisis energética, agravada por el fin del suministro venezolano, se convirtió en el detonante del colapso del turismo en Cuba.

El año 2026 comenzó con números alarmantes para el turismo de Cuba. La isla recibió 262.496 visitantes internacionales entre enero y febrero de 2026, un 30% menos que en el mismo período del año anterior, cuando habían llegado 375.138 turistas.

Detrás de esa caída hay una crisis energética que atraviesa toda la cadena del sector, desde los vuelos cancelados hasta los hoteles que cerraron sus puertas temporalmente.

Cuba: quiénes se fueron y quiénes se quedaron

El análisis por mercados emisores revela caídas importantes. Canadá, históricamente el principal origen de turistas hacia Cuba, aportó 124.283 visitantes, pero con una caída del 28,4% respecto al año anterior.

Estados Unidos desplomó sus cifras un 53,9%, la mayor contracción entre los mercados relevantes, en un contexto en que las sanciones del gobierno de Donald Trump siguen operando como restricción estructural.

Francia cayó un 44,4%, España un 32% y la comunidad cubana en el exterior retrocedió un 40,4%.

En sentido contrario, dos mercados registraron crecimiento: Argentina sumó un 35% más de visitantes que un año atrás, y China avanzó un 20,1%.

La crisis del combustible

El descalabro del turismo cubano fue el fin del suministro de combustible desde Venezuela, interrumpido tras la captura de Nicolás Maduro, y que hasta ahora no ha podido reemplazarse.

Las consecuencias se sintieron en cascada: cortes de luz prolongados, escasez de servicios básicos y, de forma directa, la cancelación masiva de vuelos hacia la isla.

La infraestructura hotelera también acusó el golpe. Varios establecimientos reportaron cierres temporales o funcionamiento parcial por los apagones y la falta de insumos.

Según indicaron desde agencias, para un destino que compite en el mercado caribeño con otras opciones que ofrecen servicios garantizados, ese deterioro tiene un costo reputacional que es difícil de revertir en el corto plazo.

De todas formas, el sector turístico cubano venía mostrando señales de fragilidad antes de que se cortara el suministro venezolano. Las sanciones estadounidenses, mantenidas y endurecidas durante la administración Trump ya venían limitando la recuperación del sector.

La pandemia dejó una infraestructura debilitada que no terminó de recuperarse y la actual crisis energética fue, en ese sentido, el último golpe sobre una estructura ya comprometida.

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