En el último mes, la crisis de abastecimiento de carburantes en Cuba, atribuida por el Gobierno de La Habana al bloqueo petrolero de Estados Unidos, ha obligado a la industria turística a aplicar medidas de emergencia.
Cuba, bajo presión internacional, vuelve a poner a prueba la confianza del turismo internacional, con los hoteles y las aerolíneas como principales afectadas.
Estas ya se traducen en cierres temporales de hoteles, reubicación de clientes y reajustes operativos por parte de los principales gestores extranjeros en la isla.
El Ejecutivo cubano ha reconocido públicamente la gravedad del episodio y lo ha encuadrado en un paquete de restricciones para reducir consumos: racionamiento en la venta de combustibles, limitaciones al transporte y un plan específico para “compactar” la oferta turística, concentrando la operación en menos establecimientos y trasladando a los viajeros a hoteles que sigan abiertos.
Los hoteleros en Cuba creen que la crisis es coyuntural y avisan que la ocupación media se ha desplomado
En ese contexto, los directivos de cadenas hoteleras con operación en Cuba describen un entorno de gestión marcado por la incertidumbre logística y la caída súbita de la demanda, más que por un problema inmediato de continuidad del servicio dentro de los hoteles. En una entrevista publicada por El Periódico, el director general en Cuba de Valentín Hotels & Resorts, Lázaro Criado, sostiene que la situación “es sobrevenida” y “coyuntural”, y la vincula directamente al recorte de capacidad aérea internacional. (Cuba cierra decenas de hoteles por la crisis energética)
La “compactación”, en términos operativos, implica cerrar temporalmente parte de la planta para sostener la viabilidad económica del resto y proteger activos, reubicando huéspedes en otros establecimientos equivalentes. En esa misma entrevista, el ejecutivo subraya que los cierres responden a decisiones “adaptativas” ante el desplome de la ocupación hotelera y que se está produciendo una salida “ordenada” de turistas, con recolocaciones para mantener el nivel de prestaciones contratado.
Canadá y Rusia, claves en la subsistencia de Cuba
La respuesta del mercado canadiense, clave en la demanda hacia la isla, ha sido especialmente visible: Air Canada suspendió vuelos y activó repatriaciones, y otras compañías como Air Transat y WestJet anunciaron también la paralización temporal de rutas ante la falta de suministro local, con ventanas de reanudación ligadas, de forma provisional, a finales de abril e inicios de mayo. (Meliá ajusta su operativa en Cuba y reduce temporalmente la oferta hotelera)
Algo parecido ocurre con Rusia: este mercado, el segundo más importante para la isla, está incomunicado después de que el gobierno de Putin anunciase la cancelación de vuelos comerciales a la isla. Aunque se comprometió a enviar carburantes y ayuda humanitaria en los próximos días. Para los hoteleros de Cuba, es "fundamental" que la situación se resuelva antes del mes de mayo. Si hay retrasos en las llegadas de carburantes, podría ser "fatídico" para el turismo.
El turismo no corre peligro a largo plazo en Cuba
Con todo, el mensaje que trasladan varios directivos es de contingencia y gestión de continuidad más que de retirada del destino: "No veo ni de lejos la desaparición estructural del turismo", apunta Criado, al tiempo que sitúa la prioridad en recuperar certidumbre operativa (combustible, vuelos y suministros) para reactivar la demanda y normalizar la temporada en cuanto el cuello de botella energético se relaje.
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