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Convocatoria multitudinaria

El tradicional encuentro reunió a productores de todo el país, quienes mostraron sus delicias a los más de 100 mil asistentes. Además hubo artesanías, clases de cocina, demostraciones de elaboración de productos, música en vivo y muestra artística.

Del 6 al 9 de julio se realizó en La Rural la feria Caminos y Sabores, que convocó a más de 100 mil asistentes, quienes asistieron a clases de cocina y se encontraron cara a cara con productores de alimentos de todas las regiones del país y artesanos de las comunidades originarias.
El evento desplegó desde embutidos y quesos -salames de Colonia Caroya o de Mercedes, panceta de Sierra de los Padres, asado con cuero de Entre Ríos o el queso cavalo hecho con pasta hilada de San Antonio de Areco- hasta miel de citrus o eucaliptos de Corrientes, mermelada de aloe de Santiago del Estero, ahumados de ciervo, ñandú y salmón de Mendoza, sal marina chubutense o té con stevia.
En cuanto a las artesanías, se destacaron las prendas tejidas con lana de llama y de oveja de las Comunidades Unidas de Molinos, los trabajos en chaguar del monte formoseño, las joyas catamarqueñas realizadas con rodocrosita, los mates en plata y alpaca con motivos gauchescos, el trabajo en cuero y los cuencos y tazas de Musca Gres.
En las clases de cocina, Lisandro Martínez y Gunther Moros prepararon un pacú al horno sobre emulsión de mamón, así como la "caipimate", una variedad de la tradicional caipirinha, con licor de mate, menta y caña.
Desde la Patagonia, los chubutenses Martín Moroni y Tomás Urturi elaboraron un lomo de guanaco curado en cacao con salsa de nabos silvestres y una merluza negra marinada en té artesanal con papas coloradas cordilleranas.
Y desde la Puna, Magda Choque Vilca hizo un recorrido gastronómico en el que recuperó la alimentación de la época independentista.
En los talleres de elaboración de alimentos regionales, los asistentes aprendieron a preparar cerveza artesanal, pan de campo de la laguna de Lobos, bolas de fraile de Vuelta de Obligado y también a cocinar sin gluten.
Asimismo, todos los días hubo un espacio de huerta a cargo de Bottega Italiana, donde el equipo de voluntarios de Huerta Niño enseñó a realizar una huerta hogareña.

EXPERIENCIA DE SABOR.
La feria contó además con un concurso -Experiencia de Sabor- que premió los mejores productos. Un jurado compuesto por testeadores no videntes especializados en análisis sensorial evaluó la calidad de quesos de vaca y cabra semiduros, dulces de leche y aceites de oliva. Los ganadores fueron los siguientes: en queso de cabra de pasta semidura, Los Nadis, de San Luis; en queso de vaca de pasta semidura, el premio fue para la tucumana Finca los Sueños; el mejor aceite de oliva fue el de Sabor Pampeano, de la provincia de Buenos Aires; y el mejor dulce de leche, al igual que el año pasado, fue el de los productores salteños de Campo Quijano.

ARTE AUTOCTONO.
Además de los expositores, las artesanías, las clases y el espacio de huertas, en la feria hubo arte. Con la participación del artista plástico Pedro Roth como curador, se realizó una performance denominada "El Banquete Americano", que consistió en la intervención de un mural de 8 m. de ancho por 2 m. de alto que luego será parte de un libro que incluye la mirada artística a través de dibujos y textos con información sobre los más de 40 productos americanos que nutren al mundo.
Otro de los platos fuertes fue sin duda el aporte de los músicos del interior. El cantor jujeño Memo Vilte, por ejemplo, alegró a toda la concurrencia con su repertorio de carnavalitos y sonidos andinos. También estuvo el dúo de guitarras santiagueño conformado por Juan Bustos y Nacho Villagra, que se presentó en el encuentro a puro ritmo de chacarera; así como la orquesta La Caballito Mambo Club, que desplegó músicos de Argentina, Perú, Colombia y Venezuela.

FUENTE: convocatoria-multitudinaria

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