Para octubre quedaría la votación del polémico proyecto que busca reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales. Esto porque, a pesar de que la iniciativa fue despachada a sala por la Comisión del Trabajo de la Cámara, la prioridad la tienen los proyectos catalogados como urgentes por el Gobierno, y en último lugar se ponen en tabla las mociones parlamentarias que no tienen respaldo del Ejecutivo.
“La tabla prácticamente la ordena el Ejecutivo. Todas las semanas tenemos tres, cuatro o cinco proyectos con urgencia simple, suma o discusión inmediata, que establecen plazos para que entren a la sala. Por lo tanto, todos los proyectos que son moción parlamentaria, van quedando supeditados a si hay urgencias o no”, señaló el presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores (DC), precisando que “tenemos 56 proyectos en lista de espera”.
Mientras tanto, la iniciativa sigue generando ruido, tanto en la opinión pública como en el mundo político. El presidente Sebastián Piñera aseguró que recurriría “a todos los instrumentos que estén a mi alcance para que se respete la Constitución”, dando a entender la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional o a un veto presidencial. Exdiputados como Julio Dittborn (UDI) han expresado preocupación por “ver cómo en el Congreso Nacional la izquierda no respeta la institucionalidad vigente, respecto del proyecto 40 horas” y, por su parte, la diputada Camila Flores (RN) disparó en contra del proyecto tildándolo de “chavista”.
Sin embargo, según la última encuesta Cadem, el proyecto de ley goza de aprobación popular. Un 71% de los encuestados se muestra a favor de la iniciativa, y un 60% rechaza un eventual veto presidencial en contra del proyecto presentado por las diputadas PC Camila Vallejo y Karol Kariola, quienes también han sido las mejor evaluadas en la discusión. El 60% aprueba su gestión, mientras que el 52% desaprueba cómo el gobierno ha manejado el tema.
Además, el 77% está de acuerdo con que se permita dar una mayor flexibilidad laboral para que trabajadores y empresarios pacten horarios, y el 65% se manifestó de acuerdo con que la reducción de la jornada se implemente de manera gradual.
Actualmente, Chile es el quinto país de la OCDE en cuanto a mayor cantidad de horas trabajadas. Sin embargo, también es uno de los menos productivos. Según cifras de la propia organización, cada una hora, un trabajador chileno genera US$ 27, mientras que el promedio OCDE es de US$ 55.


