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Europa y destinos exóticos: dólar bajo y mayor conectividad consolidan la reactivación de la larga distancia

Un dólar bajo los $900 y el refuerzo de rutas hacia destinos como Madrid, Barcelona y Estambul configuran un escenario favorable para la venta de Europa.

Por supuesto que el dólar bajo los $900 es el gran factor que seguramente impulsará las consultas de viajes a larga distancia, a lo que se suma la consolidación de la temporada media (otoño europeo) como ventana estratégica y a un aumento paulatino —aunque aún lento— de la conectividad aérea.

Influencia del dólar

Con la divisa cerrando en torno a los $857 (su nivel más bajo desde septiembre de 2023) el componente financiero vuelve a transformarse en un factor decisivo en productos donde la dolarización es estructural: pasajes intercontinentales, hotelería, circuitos y servicios terrestres.

Pero el tipo de cambio no actúa solo. El hecho de que el año electoral ya haya quedado atrás reduce la incertidumbre política y fortalece la disposición del consumidor a comprometer gasto en viajes de alto valor. La experiencia reciente demuestra que los períodos de menor ruido político suelen traducirse en decisiones de compra más ágiles en los llamados “bienes aspiracionales”, como son los viajes internacionales.

En este contexto, una encuesta reciente de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet) revela que un 62% de las agencias percibe mejores ventas que la temporada anterior, con Europa encabezando las consultas en el segmento de larga distancia.

El dato confirma que el impulso no es meramente especulativo, sino que ya tiene expresión concreta en el canal. Madrid se consolida como la principal puerta de entrada al Viejo Continente, con estadías promedio de 14 días, reflejando viajes estructurados y de mayor profundidad, más allá de escapadas puntuales.

El ahorro percibido por el consumidor, según distintos actores del mercado, puede situarse entre 10% y 20% en pesos bajo el actual escenario cambiario, aunque análisis más técnicos —que consideran inflación y variación aérea— lo ubican en rangos promedio de 8% a 10% respecto a 2025. Más allá de la cifra exacta, el efecto clave es que el presupuesto vuelve a permitir mejoras cualitativas en la experiencia: más noches, mejores ubicaciones hoteleras o incorporación de excursiones premium.

El incentivo de los viajes en la primavera de Europa

La temporada media, particularmente la primavera europea, emerge como uno de los principales motores comerciales en la lucha descarnada por mejores precios.

Por ejemplo, la campaña “Primavera Europea” del turoperador Travelaway evidencia esta apuesta por incentivar la venta anticipada en un período que combina clima templado, menor congestión turística y tarifas más competitivas que el verano.

Para el canal, la temporada media permite optimizar márgenes, disponibilidad y narrativa comercial, desplazando la concentración tradicional del negocio fuera de la temporada alta.

“Además, ofrecer viajar en esta época es proponer recorrer los canales de Ámsterdam y sus flores, o las terrazas de Madrid cuando vuelven a cobrar vida al ritmo de la música mediterránea. Es subir a la Torre Eiffel sin tanta gente, caminando cómodos. Es la experiencia de vivir esa Europa mítica”, señaló María Paz Gallego, gerente general de Travelaway.

A esta dinámica se han sumado otros mayoristas con incentivos adicionales para vender Europa , lo que confirma que la competencia ya se está trasladando hacia la anticipación y la estructuración del producto, más que únicamente hacia el precio final.

Lorena Arriagada, secretaria general de Achet, señaló: “Como industria lo venimos observando hace tiempo: cuando existen campañas de promoción bien estructuradas, considerando pasajes y paquetes turísticos, la respuesta de los consumidores es inmediata y muy significativa".

Europa (1)
La primavera europea puede ser una excelente alternativa de ventas al destino.

La primavera europea puede ser una excelente alternativa de ventas al destino.

Factor conectividad aérea

La reactivación de la demanda hacia Europa y destinos exóticos no ocurre en el vacío. Está acompañada por una expansión concreta de la oferta aérea, que amplía alternativas y mejora las opciones de frecuencias.

Uno de los pilares de esta conectividad es Iberia, que proyecta consolidar su liderazgo como una de las principales aerolíneas en la conexión Chile–España, considerada la puerta de entrada natural a Europa para el mercado nacional.

La compañía tiene en marcha el denominado Plan de Vuelo 2030, que contempla la duplicación de su flota para reforzar los mercados de América Latina y Estados Unidos, que en conjunto alcanzaron 350 vuelos semanales durante el presente año.

Según su director global de ventas, Víctor Moneo, el objetivo es profundizar el liderazgo en el eje Europa–Latinoamérica. En el caso específico de Chile, la evolución ha sido sostenida: durante la pandemia operaban un vuelo diario entre Santiago y Madrid; a fines de 2023 aumentaron a diez frecuencias semanales; y ahora operan doce frecuencias por semana, acercándose a los dos vuelos diarios. Este incremento representa un 7% más de asientos que en 2025, lo que se traduce en una oferta de 240 mil cupos para conectar ambos destinos.

Turkish Airlines crece con consistencia

A ello se suma la consolidación de Level en la ruta Santiago-Barcelona. Durante el verano boreal la compañía pasó de tres a cuatro frecuencias semanales, con un 19% más de asientos respecto al mismo período del año anterior. Barcelona se ha posicionado como una nueva “puerta de entrada” al Viejo Continente, ampliando las alternativas más allá del eje tradicional Madrid-París. Según declaraciones recogidas por el portal especializado El Aéreo, el destino ya figura entre las cinco ciudades europeas favoritas del mercado chileno.

Por otro lado, la llegada de Turkish Airlines ha sido uno de los hitos más relevantes del último período. Según el informe Travel Insight de Cocha, la demanda hacia Estambul creció un 30% en comparación con diciembre de 2024.

Actualmente, con cuatro frecuencias semanales y proyección de aumentar a seis en 2026, Estambul no solo se posiciona como destino en sí mismo, sino como plataforma estratégica hacia El Cairo, Dubái o Tokio. De hecho, ya figura entre las ciudades con más reservas gestionadas por agentes.

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