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IATA alerta que regulación y mayores costos presionan las tarifas low cost en Chile

La IATA alertó que el avance regulatorio y el aumento de costos están presionando las tarifas low cost, afectando el crecimiento del tráfico aéreo en Chile.

La industria aérea chilena enciende una señal de alerta. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) advirtió que una combinación de mayores costos operacionales y nuevas iniciativas legislativas orientadas a la protección del consumidor podría terminar encareciendo los pasajes y reduciendo la disponibilidad de tarifas bajas, afectando directamente el modelo que ha democratizado el acceso al avión en Chile.

Estos elementos fueron expuestos por Helen Kouyoumdjian, country manager de IATA en Chile, durante el IATA Wings of Change Americas, donde presentó un diagnóstico que mezcla cifras alentadoras con señales de desaceleración preocupantes.

El dato más llamativo indica en 2025 el tráfico aéreo creció apenas 0,8%, llegando a 28,4 millones de pasajeros. Una cifra que contrasta con las tasas de doble dígito del período de recuperación pospandemia y que, según IATA, refleja un mercado que empieza a perder impulso.

Protección al consumidor: el problema de las buenas intenciones

Uno de los ejes de la presentación fue la relación entre regulación y tarifas. Helen Kouyoumdjian reconoció que los proyectos de ley que buscan fortalecer los derechos del pasajero son "bien intencionados", pero advirtió que sus efectos prácticos podrían ser contraproducentes: más costos para las aerolíneas se traducen, inevitablemente, en pasajes más caros y menos opciones de tarifas económicas.

La competencia entre LATAM, JetSMART y Sky Airline ha sido el principal motor de precios bajos en Chile, posicionando al país como líder regional en viajes per cápita. Cualquier factor que desincentive esa competencia o encarezca la operación impacta directamente en ese logro.

Según cifras de la propia IATA, cerca del 50% del precio del ticket aéreo que paga el consumidor está compuesto de impuestos, tasas y cobros externos a las aerolíneas.

Aeropuertos: la brecha para la descentralización

A los riesgos regulatorios se suman problemas estructurales de larga data. Gran parte de los aeropuertos chilenos opera en horario de oficina, una limitación que frena el crecimiento del tráfico doméstico y que IATA plantea superar avanzando hacia operaciones de 24 horas, por lo menos en algunas terminales estratégicas.

La gobernanza del sistema es otro nudo crítico. En el aeropuerto de Santiago conviven múltiples organismos públicos —ministerios y servicios— cuya superposición de competencias ralentiza decisiones y complica mejoras operativas. Un modelo que, según la industria, no da abasto para las exigencias de un hub que aspira a crecer.

En regiones, la deuda es con el norte minero: aeropuertos como Calama, Antofagasta y Copiapó demandan una planificación alineada con el dinamismo de la inversión en proyectos extractivos, algo que hoy no ocurre con la urgencia necesaria, según la asociación.

A pesar de la necesidad de cambios, la aviación comercial chilena maneja cifras destacadas: genera hoy cerca de 57 mil empleos directos, más de 212 mil considerando toda su cadena de valor, y aporta US$ 2.100 millones al PIB. Pero la entidad plantea que esas cifras podrían duplicarse en unos años si el país resuelve los cuellos de botella que hoy frenan su expansión.

En paralelo, la experiencia del pasajero ha mostrado avances recientes, particularmente en el Aeropuerto de Santiago, donde el perfeccionamiento sistemas automatizados y el refuerzo de dotación en los controles migratorios han permitido reducir los tiempos de espera, un esfuerzo que IATA aplaude,

También se espera que la incorporación de tecnología similar para pasajeros extranjeros contribuya a seguir optimizando los flujos en el terminal.