Llega el momento de poner encima de la mesa herramientas, soluciones, trucos, capacitaciones y consejos sobre inteligencia artificial que todo profesional turístico deberían tener presente en su ecosistema de trabajo. La clave está en cuáles usar y en cómo hacerlo.
Menos teoría y más herramientas: estas son las IAs que dominarán el turismo en 2026
Expertos insisten en que hay vida más allá de Gemini y ChatGPT: estas son las herramientas de IA que revolucionan (y lo harán más) el día a día del turismo.
Según datos de Phocuswright, uno de cada tres viajeros ya utiliza herramientas de IA para organizar todos sus viajes, siendo el grupo de entre 30 y 50 años el que más ha crecido en su uso diario.
Tal y como señalan desde la compañía “iUrban”, en declaraciones a Ladevi, hay tres capas que diferenciar en la IA: la primera, la de atención y recomendación; para productos y contenido; y, por úlitmo, para análisis y toma de decisiones.
Con respecto a la primera, se realiza con asistentes entrenados con contenido oficial, que hablen en muchos idiomas y puedan planificar viajes en segundos sin enviar siempre a los mismos cuatro sitios (como el que produce esta empresa); y Chatbots/guías que no solo respondan “qué ver”, sino que entiendan el contexto: accesibilidad, tipo de viaje, temporada, saturación de áreas, etc.
En cuanto a la IA para producto y contenido, destacan las herramientas que ayuden a transformar la información que ya tiene el destino en rutas, propuestas y campañas adaptadas a diferentes mercados. También habría aplicaciones de generación de textos multilingües, imágenes, copies.
Por último, en cuanto a la IA para análisis y decisión existen plataformas que conviertan las conversaciones, las búsquedas y los datos de movilidad en insights accionables, según destaca iUrban: por ejemplo, "¿qué pueblos nadie conocía y empiezan a sonar?", "¿qué recursos podrían crecer en temporada baja?", "¿dónde se podría estar generando un problema de overtourism?". (Cómo la Inteligencia Artificial transforma el negocio del turismo)
Siguiendo este orden, empecemos por las entidades públicas, de las que emana el destino turístico, producto básico del sector. “Combinar la capacidad de la IA tradicional para procesar e interpretar grandes volúmenes de datos y fuentes; con las capacidades de analítica profunda, las interacciones conversacionales y las consultas en lenguaje natural propias de la IA generativa, en entornos de datos específicos para la industria turística, cambia las reglas de juego, especialmente para los destinos”.
Así lo describe Carlos Cendra, director de marketing de la consultora Mabrian: “Se trata de evolucionar hacia modelos de gestión de destinos en los que ya no será necesario aprovechar las tendencias, porque podrán descubrirlas, anticiparse y poner en marcha planes de acción inmediatos, para crear ventajas competitivas difícilmente replicables sin contar con esta inteligencia turística avanzada”.
Eso se llama “gestión agéntica de destinos”, un modelo de analítica y desarrollo tecnológico en el que esta consultora trabaja desde hace años y que contribuye a “democratizar el acceso al conocimiento, partiendo de ecosistemas de datos verificados, relevantes y fiables para la industria”.
“Creemos que algo que se va a convertir en una herramienta imprescindible son las capas de interacción basadas en agentes de IA, especialmente para extraer, interpretar y consultar datos turísticos de forma natural y en tiempo real, para automatizar tareas o establecer alertas asociadas a cursos de acción específicos, o para detectar tendencias inexploradas o anticipar posibles riesgos”, señala Cendra.
Es decir, interacciones naturales, conversacionales. Algo muy valioso para las oficinas de turismo o gestores de destinos, para "imprimir eficacia y rapidez a la toma de decisiones estratégicas”. Es decir, saber qué se dice del destino, cuándo y cómo para modificar flujos, desviar intenciones de reserva o adaptar mejor normativas.
Desde Turespaña llevan dos años implementando una estrategia guiada precisamente a dotar de contenido a esa IA y, de algún modo, “educarla” para que ofrezca resultados acorde a lo que el destino quiere ofrecer.
“Por un lado, hay un desarrollo turístico tecnológico esencial. Junto a SEGITTUR ofrecemos productos y servicios para la información del viajero. Herramientas que están al día en IA, con asistentes basados en IA que tengan un elemento incorporado de sostenibilidad. Y es difícil, porque la IA bebe de los contenidos online, pero el objetivo es que cuando alguien pregunte a la IA por un destino de España, le pueda dar información en tiempo real sobre elementos que mejorarán los elementos de la experiencia del viaje. Gestión de flujos, expectativas, y demás”, explica Miguel Sanz, director general de Turespaña.
Pero, ¿cómo Turespaña puede influenciar en la respuesta que esta IA da? Por ejemplo, cuando alguien pregunte sobre la gastronomía española, saber cómo influenciar en la respuesta. Según Sanz, trabajando con plataformas como Google, para saber cómo funcionan y, a la vez, generando “contenidos naturales y que el ecosistema, de forma natural, cree fuentes para la IA que muestre respuestas alineadas con nuestros intereses estratégicos”. (La inteligencia artificial de Google redefine el negocio de la intermediación)
N8N: dos letras, un número e infinitas posibilidades.
Otra herramienta que se puede integrar en la IA y que destacan los expertos consultados por Ladevi es N8N. El Financial Times habla de esta plataforma como “la cima de la automatización de procesos”. De hecho, se ha convertido en uno de los grandes vectores de eficiencia para las empresas turísticas en un contexto marcado por la presión de costes, la escasez de personal cualificado y la creciente exigencia del cliente final.
N8N es una plataforma de automatización de flujos de trabajo que permite conectar aplicaciones, bases de datos y servicios digitales para que trabajen de forma coordinada y automática. A través de un entorno visual basado en nodos, la herramienta posibilita diseñar procesos que sustituyen tareas manuales repetitivas, desde la gestión de leads hasta la comunicación con el cliente o la sincronización de datos entre sistemas. En otras palabras: libera al trabajador de lo tedioso.
Cabe destacar que no es un modelo de inteligencia artificial en sí mismo, pero puede integrarse con soluciones de IA generativa para dotar a los flujos de capacidades avanzadas, como respuestas automáticas inteligentes o análisis de información no estructurada.
En el ámbito de las agencias de viajes, una de las aplicaciones más habituales de N8N es la automatización de la gestión de solicitudes. Por ejemplo, las consultas que llegan desde formularios web, correos electrónicos o canales de mensajería pueden convertirse automáticamente en registros dentro del CRM, generar respuestas de confirmación al cliente y activar tareas internas sin intervención humana.
Este tipo de flujos reduce tiempos de respuesta, evita errores y libera a los equipos comerciales para centrarse en la venta y el asesoramiento. La herramienta también ofrece un amplio potencial en atención al cliente, especialmente cuando se combina con modelos de lenguaje. A través de N8N es posible crear asistentes virtuales que respondan preguntas frecuentes sobre destinos, documentación, horarios o cambios de reserva, funcionando las 24 horas del día y apoyándose en la información propia de la empresa.
Otro de los ámbitos donde N8N está despertando interés es la integración y sincronización de sistemas. Muchas empresas del sector trabajan con múltiples herramientas –plataformas de reserva, CRMs, hojas de cálculo, sistemas de facturación o email marketing– que no siempre se comunican entre sí. Mediante flujos automatizados, N8N permite unificar datos y mantenerlos actualizados en tiempo real, mejorando la coherencia de la información y la toma de decisiones.
Como guinda al pastel, N8N puede utilizarse de forma gratuita si se instala en servidores propios, al tratarse de una solución de código abierto bajo un modelo “fair code”. Esta opción resulta especialmente atractiva para pymes turísticas con recursos limitados, aunque requiere contar con infraestructura y conocimientos técnicos para su mantenimiento. Como alternativa, la compañía ofrece planes en la nube con cuota mensual para aquellas empresas que prefieren una solución gestionada.
Que sea gratuita, precisamente, desmiente uno de los prejuicios extendidos en los últimos meses por algunos profesionales: que las herramientas basadas en IA suponen un gran gasto tecnológico para las PYMES. (Por qué la inteligencia artificial es la mejor aliada de las pequeñas agencias de viajes)
“Adoptar cualquier nueva tecnología y procesos de trabajo en torno a ellas exige invertir en recursos, pero son escalables en función de los objetivos y dimensiones de cada empresa o destino”, señala Cendra.
“En nuestra experiencia, no todas las soluciones de IA exigen crear una infraestructura propia desde cero; de hecho, es más eficiente usar servicios SaaS, plataformas de terceros que agrupen diversas fuentes de datos sectoriales y estructurados, o colaborar con proveedores de IA especializados”.
Esto, según el directivo de Mabrian, reduce la carga operativa y económica de implantación, mantenimiento y soporte para empresas y destinos, y “permite contar con soluciones potentes, validadas en el contexto de la industria, soportadas por equipos de expertos en turismo y analítica avanzada”, y que además, “asumen los esfuerzos de I+D+i, cruciales para que estas herramientas se mantengan al día de los avances tecnológicos más relevantes”.
¿Qué herramientas IA serán fundamentales para las agencias de viajes en 2026?
Los expertos parecen coincidir en que la combinación de agentes autónomos, motores generativos y herramientas de inteligencia de mercado van a ser clave para las agencias de viajes en este año: permitirán automatizar tareas rutinarias, responder más rápido al viajero y tomar decisiones comerciales con mucha mejor información.
Teniendo en cuenta que cada vez las instituciones ponen más piedras burocráticas en el camino del sector (ley de viajes combinados, Real Decreto 933, Verifactu –que, aunque se ha aplazado, ya forma parte del día a día de muchas empresas–), esto provoca márgenes ajustados. A lo que hay que sumar la escasez de personal especializado.
Por ello, la IA será una mano tendida. Pero hay que saber qué mano es más fuerte. En el terreno de la atención al cliente y la venta, los llamados “agentes de IA” parecen que se consolidan como la primera capa de contacto para consultas frecuentes, generación de propuestas y filtrado de leads. Según defiende la consultora Phocuswright, las soluciones inspiradas en modelos como Swifty o Mindtrip permiten comparar vuelos y hoteles, montar itinerarios y ofrecer alternativas en segundos, dejando al agente humano el cierre y el asesoramiento experto. (La nueva era de los viajes: la inteligencia artificial agéntica toma el control de la planificación)
Según Ratehawk, a corto plazo este tipo de IA “evolucionará hacia una capa intermedia inteligente, como una especie de “pegamento inteligente”, que conectará de “forma fluida sistemas fragmentados y obsoletos del sector”.
“En lugar de simplemente reenviar solicitudes y generar más trabajo manual, los futuros agentes de IA resolverán los problemas de extremo a extremo”, señala Davide Amaro, Director Regional para el Sur de Europa.
Y añade: “Adaptarán reservas de forma creativa –por ejemplo, modificando fechas sin alterar el tipo de habitación–, trabajarán entre plataformas, harán coincidir detalles clave como tipos de habitación y servicios, y tomarán decisiones rápidas y escalables. En última instancia, harán lo que los agentes humanos hacen hoy, pero más rápido y con mayor precisión, ayudando al sector a avanzar hacia una verdadera conectividad”.
Para una agencia, integrar este tipo de asistentes en web, WhatsApp o email supone atender 24/7, reducir tiempos de respuesta y liberar horas de trabajo administrativo. Esto no sistituye en absoluto los consolidadores de vuelos, plataformas GDS o NDC. Es, simplemente, una ayuda en primera líonea de “batalla” con el cliente. (Cómo la inteligencia artificial determina los precios de los vuelos)
Por otro lado, las herramientas de inteligencia de mercado específicas ayudan a decidir mejor qué vender, a qué precio y en qué momento. Plataformas como Harmonix AI combinan señales de demanda (búsquedas en Google, capacidad aérea, precios hoteleros de referencia) con datos propios de clientes para detectar destinos al alza, vigilar a la competencia y ajustar márgenes casi en tiempo real. Este tipo de stack, que incluye Google Travel Insights, OAG y STR, permite a las agencias españolas afinar campañas, negociar cupos con proveedores y priorizar el producto que realmente tiene tracción.
A nivel interno, la adopción de suites de IA generativa integradas en herramientas de oficina está demostrando un fuerte impacto en productividad administrativa. Informes impulsados por Amadeus apuntan a aumentos significativos de eficiencia (de más del 50%) cuando equipos comerciales y de back office usan asistentes de IA en Outlook, Teams, Excel o CRM para redactar correos, resumir llamadas, preparar presupuestos o extraer patrones de ventas.
Combinadas con soluciones de generación de contenido básico, como Grok, ChatGPT, Perplexity o sistemas de transcripción automática, las agencias pueden “documentar mejor cada caso, reducir errores y acelerar la elaboración de propuestas personalizadas”, según esta consultora. De hecho, esperan que el 80% de las agencias en todo el mundo las usen a diario antes de 2028, según su último informe de tendencias.
Tengo el producto y la ayuda de la IA, ¿qué hago ahora?
Muchas agencias de viajes ya han adaptado su flujo de trabajo a esta nueva realidad, pero se encuentran con un gran muro en la distribución de sus productos: trasladarlos al cliente final por internet. Muchas agencias tienen clientes fieles, pero otras buscan expandir su negocio por internet atrayendo nuevos viajeros. O, directamente, han entrado en este sector desde cero. En este punto el “posicionamiento SEO” (Search Engine Optimization) se abre paso como “gran dolor de cabeza”.
En teoría el SEO es el conjunto de técnicas y estrategias que alguien debe implementar para mejorar la visibilidad de una web en los resultados orgánicos de buscadores como Google, sin pagar por anuncios. El objetivo es que una página aparezca lo más arriba posible cuando un usuario busca términos relacionados con sus contenidos, productos o servicios. En este caso, es la batalla encarnizada por colocar el producto de una agencia de viajes en lo más alto de los resultados de una búsqueda.
Hasta hace un par de años, las “normas” para que este contenido estuviese bien posicionado estaban relativamente claras, pero a mediados de 2025 Google revolucionó estas indicaciones y, actualmente, ni los expertos saben bien por dónde “tirar”.
Y esto es solo el principio: Google implementa desde enero nuevos cambios con el objetivo de consolidar su modelo de búsqueda apoyado en inteligencia artificial (como SGE/AI Overviews o modos de IA) y en resultados altamente personalizados. (Por qué hoteles, aerolíneas y OTAs pierden visibilidad en las búsquedas en Google)
Los análisis de tendencias para 2026 de portales especializados como “Semrush” apuntan a que la IA tendrá mayor peso en el algoritmo de Google, se establecerán reglas más estrictas en experiencia de página, más protagonismo de respuestas generadas por IA en la SERP y una selección más fina de contenidos originales y confiables frente al contenido genérico o masivo. Es decir, que buscar “Agencia de viajes en Barcelona” ya no asegura la aparición de la mejor empresa, sino de la que convenza más a la IA.
Para Civitatis no hay duda: Google es y seguirá siendo clave, pero plataformas como TikTok, YouTube, Instagram y modelos como ChatGPT, Gemini o Copilot “ya funcionan como motores de búsqueda alternativos”. Esto obliga, según ellos, a que las empresas turísticas apuesten por “contenido útil, profundo y actualizado, con señales claras de autoridad y confianza”. Y lanzan una recomendación: “El mayor riesgo es depender de un único canal y quedar expuestos a cambios de algoritmos”.
De la Osa (Europamundo) confirma que, poco a poco, “el pasajero final se guía más por la recomendación que hace la IA”. Algo que, considera, “es una oportunidad en sí misma”.
“Antes la pelea era por el SEO. Cuando llegaban los gigantes e invertían dos millones de euros en SEO, pues estaba complicada la cosa. Pero ahora el posicionamiento es más orgánico. Sabemos cómo hay que hacer para posicionarse, pero no lo entendemos. Ya no vale pagar. Ahora hay que tener contenido, comentarios, interacciones.”
Y advierte: “Las agencias de viajes que hayan hecho un buen trabajo, tendrán un buen perfil en redes sociales, buenos comentarios en Google de clientes, buenas entradas en blogs, etc. Y eso la seguirá posicionando en el mercado, en el SEO. Otra cosa son las agencias de nueva creación, que lo van a tener realmente complicado para posicionarse desde cero.”
Juan Carlos González, director general de Ávoris, asegura que grandes empresas como la suya también están sufriendo esta “transformación en el posicionamiento”. “Estamos analizando cómo relacionarnos con ellas. No sabemos aún cómo acabará este modelo, pero es evidente que el sector tendrá que adaptarse, igual que ocurrió en su día con los motores de reserva o las webs de autorreserva”.
Desde la empresa tecnológica RateHawk reconocen este laberinto posicional, hasta el punto de que ya están observando patrones de respuestas generadas por IA en los resultados de búsqueda, aplicaciones y webs basadas en modelos de lenguaje. ¿De dónde salen esas fuentes y por qué las IAs las prefieren a otras? Todavía es un “misterio” (una de las llaves maestras que abre la puerta del conocimiento del algoritmo, según los expertos).
Como recomendación final, los expertos de esta compañía recomiendan “añadir nuevas tareas al flujo de trabajo actual de SEO”: hacer seguimiento de la visibilidad en diferentes modelos, monitorizar la frecuencia con la que las páginas de la empresa aparecen en respuestas de IA y analizar los motivos, seguir las novedades en IA y optimizar el contenido para los modelos de lenguaje.
“En el lado positivo, la IA puede automatizar parcialmente el trabajo y reducir tareas rutinarias en áreas como el análisis semántico y de palabras clave, análisis de cambios, análisis de competidores, etc. Pero no debemos olvidar que estos resultados necesitan verificación y revisión manual”, zanja José Luis Méndez.
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