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Turismo Emisivo: Los chilenos viajan mejor y gastan más en 2026

Cambios redefinen el turismo emisivo chileno en 2026, con viajeros más informados y enfocados en el valor de la experiencia.

Los chilenos no están viajando más. Están “viajando mejor”, con una clara tendencia hacia experiencias más enriquecedoras y personalizadas en sus viajes. Esa es, en síntesis, la lectura que hace Cocha sobre el turismo emisivo nacional para 2026: un mercado que no creció explosivamente en volumen, pero sí cambió en lo que la gente está dispuesta a gastar, planificar y exigir.

Así lo plantea su informe Travel Insights 2026, el cual identifica un cambio estructural en la forma de planificar, comprar y vivir los viajes, marcado por una mayor racionalidad en la toma de decisiones y un uso más intensivo de herramientas digitales.

“Hoy tenemos al alcance formas mucho más complejas de organizar un viaje, que antes eran difíciles”, explicó Guillermo del Castillo, encargado de Data Analytics & Digital Transformation de la compañía, aludiendo al impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en el proceso de planificación. Este nuevo escenario ha permitido que los viajeros diseñen itinerarios más sofisticados, con múltiples destinos y mayor duración, optimizando cada desplazamiento.

En esa línea, la tendencia dominante es concentrar el presupuesto en menos viajes, pero más largos y estructurados, con una duración mediana que sube de 6 a 7 días y un crecimiento significativo en las estadías de entre 8 y 14 días.

Viajes más largos y planificados: nuevas tendencias del turismo

Multidestinos, mayor anticipación y viajes más largos son las nuevas tendencias del turismo, con un viajero más planificado que organiza con mayor anticipación y opta por viajes más extensos y estructurados.

Según Cocha, el 40% de los turistas reserva con al menos tres meses de anticipación, mientras que el promedio alcanza los 61 días.

Este mayor nivel de planificación se refleja especialmente en productos como cruceros y circuitos organizados, donde cerca de dos tercios de las reservas se realizan con más de tres meses de antelación. Se trata de formatos que reducen el esfuerzo y la tensión en la organización del viaje, al ofrecer itinerarios definidos y mayor seguridad en destinos más complejos.

En paralelo, el multidestino gana protagonismo como una de las principales expresiones de este cambio. Actualmente, uno de cada cinco vuelos vendidos corresponde a itinerarios con múltiples paradas. “En Europa la gente viaja a multidestinos: compra sus dos grandes ciudades y después se va moviendo”, explicó Del Castillo.

Este fenómeno se vincula directamente con el aumento en la duración de los viajes. La estadía mediana sube de 6 a 7 días, mientras que los viajes de entre 8 y 14 días crecen de 24% a 29%. En contraste, las escapadas cortas de 1 a 3 días caen de 22% a 14%, confirmando un cambio hacia experiencias más extensas y planificadas.

Viajero chileno
Más planificaciones y estadías más largas están entre las características del viajero chileno.

Más planificaciones y estadías más largas están entre las características del viajero chileno.

Destinos emergentes ganan terreno

Más allá del dominio histórico del Caribe y Brasil, el informe de Cocha evidencia un cambio relevante en el mapa de interés de los viajeros chilenos: la irrupción de destinos emergentes que comienzan a posicionarse tanto en búsquedas como en decisiones de compra.

Entre las principales novedades destacan Estambul, San José de Costa Rica y Negril en Jamaica, destinos que reflejan una búsqueda por experiencias diferenciadas, combinando cultura, naturaleza y menor masividad. A esto se suman alternativas de largo alcance como Beijing, Dubái y Johannesburgo, que comienzan a instalarse como parte del imaginario del viajero chileno, ya sea como destino final o como escala estratégica dentro de itinerarios más complejos.

Este cambio se explica, en parte, por la ampliación del proceso de exploración. Según el análisis de Cocha, los viajeros hoy comparan múltiples destinos antes de decidir, incorporando opciones que antes no estaban en el radar. En ese contexto, mercados como Japón o Puerto Rico destacan entre los más buscados, aunque aún presentan menores niveles de conversión debido a factores como precio y planificación.

A nivel regional, también se observa una diversificación dentro de los destinos tradicionales. El Caribe, por ejemplo, sigue liderando las ventas —con Punta Cana y Cancún a la cabeza—, pero comienza a segmentarse hacia opciones menos masivas y más experienciales, mientras que ciudades como Cartagena de Indias escalan posiciones en el ranking gracias a su propuesta híbrida de playa, cultura y gastronomía.

Si bien el cliente llega cada vez más informado, gracias al acceso a plataformas digitales y herramientas de búsqueda, desde la agencia aseguran que sigue requiriendo validación antes de concretar la compra.

“La gente llega con una idea mucho más armada, pero está buscando el timbre”, afirmó Del Castillo, subrayando que el acompañamiento profesional sigue siendo clave en decisiones de alto valor.

La lógica es clara: a diferencia de otros consumos, el viaje no admite errores. “Si las vacaciones salen mal, no se pueden devolver o cambiar como un televisor”, puntualizó.

El informe también aborda el impacto de las redes sociales, confirmando que plataformas como Instagram, TikTok o YouTube juegan un rol relevante en la inspiración, pero no en la decisión final.

En ese sentido, los influencers funcionan como activadores del interés y posicionadores de destinos emergentes, aunque la conversión sigue determinada por variables tradicionales como el precio, la confianza en la marca y la claridad del producto.

Un ejemplo de este fenómeno fue el caso de Curazao, donde una campaña con creadores de contenido permitió instalar el destino en el radar del viajero chileno, generando un aumento significativo en las ventas desde el año pasado.

Chile se consolida como destino de escapadas

En contraste con el turismo internacional, el mercado doméstico mantiene una lógica distinta y claramente complementaria. Según Cocha, cerca del 60% de los viajes dentro de Chile corresponden a escapadas de tres días, lo que confirma su rol como alternativa de corta duración frente a los itinerarios más largos al extranjero.

A diferencia del turismo emisivo, donde la planificación supera en promedio los 50 días, los viajes nacionales presentan una menor anticipación, generalmente inferior a los 30 días. Este comportamiento responde, en parte, a una menor variación de precios en el tiempo: en destinos locales, las tarifas se mantienen relativamente estables hasta un mes antes del viaje, reduciendo el incentivo a planificar con mayor anticipación.

En términos de estacionalidad, la demanda se concentra principalmente entre octubre y febrero, período en el que se combinan vacaciones, fines de semana largos y mayor disponibilidad de tiempo. Sin embargo, a lo largo del año se mantiene un flujo constante de viajes cortos, muchas veces asociados a decisiones de último minuto