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BTE: Amadeus estima en US$ 66 millones el gasto hotelero en Chile de viajeros de negocios de cuatro mercados

Franz Müller explicó en BTE cómo los datos permiten anticipar la demanda y potenciar el impacto del turismo MICE en Chile.

En pocas palabras

  • Amadeus estima: US$ 66 millones el gasto hotelero en Chile de viajeros de negocios de cuatro mercados.
  • Impacto y proyección: El 9,4% de los viajeros internacionales a Chile en 2026 serán de negocios, proyectando más de 151 mil pasajeros.
  • Fenómeno Bleisure: El crecimiento del "bleisure" (viajes de negocios y ocio) ofrece oportunidades para diversificar la oferta turística todo el año.
Resumen generado por Thinkindot AI

Durante la charla “Del dato a la acción: cómo entender el impacto del viajero de negocios”, el ejecutivo explicó que la información disponible permite ir más allá de las estadísticas históricas y proyectar el comportamiento de la demanda con una anticipación de entre tres y doce meses.

De acuerdo con las estimaciones presentadas, los viajeros de negocios procedentes de Brasil, Argentina, México y Estados Unidos habrían generado conjuntamente alrededor de US$ 66 millones en gasto hotelero en Chile durante el período analizado. El cálculo considera únicamente alojamiento, por lo que no incorpora alimentación, transporte, excursiones, compras ni otras actividades realizadas en destino.

Amadeus proyecta más de 151 mil viajeros de negocios

Müller detalló que Amadeus analiza tres grandes dimensiones: oferta aérea, demanda y comportamiento del visitante. Esto incluye la programación de vuelos, los mercados de origen, las búsquedas, las reservas, las tarifas pagadas, la duración de las estadías y la anticipación de compra.

A partir de estos datos, la compañía estima que el 9,4% de los viajeros aéreos internacionales que llegarán a Chile durante 2026 lo harán por motivos de negocios, lo que representaría aproximadamente 151.234 pasajeros.

“Lo más importante no tiene que ver solamente con entender quién llegó y reaccionar sobre esa base, sino con anticiparnos a la demanda futura”, señaló Müller.

Para el ejecutivo, la conectividad aérea es una de las variables fundamentales para desarrollar el turismo corporativo, aunque debe analizarse dentro de un ecosistema más amplio. En él también intervienen la inversión extranjera directa, la minería, la energía, la infraestructura digital, los centros de datos, el talento, la estabilidad institucional y la realización de ferias, congresos y eventos.

Brasil lidera el impacto hotelero estimado

Entre los mercados examinados, Brasil alcanzaría un impacto hotelero basal de US$ 21 millones. Los viajeros corporativos brasileños permanecen, en promedio, 5,8 noches en Chile y efectúan sus reservas con unos 54 días de anticipación.

La información también demuestra que el comportamiento de este segmento presenta menos variaciones estacionales que el turismo vacacional. Por ello, Müller destacó que los viajes de negocios pueden ayudar a sostener la demanda durante los meses de menor actividad turística.

“El viajero de negocios permite romper con la estacionalidad y contribuye a que la llegada de visitantes sea más estable durante todo el año”, explicó.

En el caso de Argentina, Amadeus identificó alrededor de 17 mil pasajeros llegados por vía aérea con motivaciones laborales. Estos viajeros acumularon aproximadamente 95 mil noches en Chile, con una estadía promedio de 5,8 noches y reservas efectuadas con 41 días de anticipación.

Su gasto hotelero estimado alcanza los US$ 16 millones, sin considerar el consumo en restaurantes, actividades recreativas, operadores turísticos o transporte.

México destaca por sus estadías prolongadas

Aunque México representa un volumen menor dentro del turismo receptivo chileno, posee una proporción elevada de pasajeros que viajan por negocios. Los aproximadamente seis mil visitantes corporativos mexicanos considerados en el análisis registraron una permanencia media de 10,8 noches.

Este mercado, además, estaría creciendo a un ritmo interanual cercano al 10%, acompañado por un aumento de la capacidad aérea. Su impacto hotelero basal fue estimado en US$ 11 millones.

Estados Unidos, en tanto, presenta una estadía promedio de 8,8 noches y un período de reserva cercano a los dos meses. Según Amadeus, estos viajeros habrían generado aproximadamente US$ 18 millones en alojamiento, aunque el flujo registra una disminución interanual del 6%.

Müller aclaró que estos montos corresponden a estimaciones construidas con información de reservas y tarifas hoteleras. Por lo tanto, funcionan como una base para dimensionar el valor del segmento, pero no representan la totalidad de su impacto económico.

Del viajero corporativo al bleisure

Otro de los fenómenos destacados fue el crecimiento del bleisure, modalidad que combina las obligaciones laborales con actividades de ocio. La flexibilización de las políticas corporativas después de la pandemia ha facilitado que los pasajeros lleguen antes o prolonguen sus estadías para recorrer el destino.

“Si bien estoy viajando por trabajo, después ingreso a mi dispositivo y busco experiencias, lugares para comer y recomendaciones”, ejemplificó Müller.

La extensión de una noche adicional puede traducirse en oportunidades para hoteles, restaurantes, operadores receptivos, centros de esquí, servicios de transporte y proveedores de experiencias vinculadas con la naturaleza o la aventura.

Conocer la anticipación de las reservas permite, además, determinar cuándo comienza el viajero a buscar estas actividades. Ese momento abre una ventana para desarrollar campañas segmentadas y ofrecer productos complementarios antes de su llegada.

Chile tiene espacio para aumentar su participación regional

El análisis comparativo presentado por Amadeus muestra que los viajes de negocios representan alrededor del 9% de las llegadas aéreas internacionales a Chile. Sin embargo, otros destinos de la región superan el 20%, lo que evidencia el margen disponible para incrementar la participación chilena dentro del mercado MICE.

Como referencia, Müller expuso el trabajo realizado en Madrid, donde se combinan datos de reservas con información agregada de geolocalización para conocer cuántos visitantes asisten a recintos como IFEMA, cuánto tiempo permanecen en ellos y qué otros sectores de la ciudad recorren.

Este nivel de análisis permite medir con mayor precisión el impacto de una feria o congreso y, al mismo tiempo, desarrollar campañas dirigidas a perfiles específicos de visitantes.

“Chile tiene los atributos para crecer como hub regional. Se trata de dejar de medir solamente lo que ya llegó, incorporar una visión prospectiva y capturar una mayor cuota de la demanda”, concluyó Müller.