Chile no necesita limitar la discusión sobre conectividad a la construcción de nueva infraestructura. Antes debe utilizar mejor la capacidad disponible, agilizar la experiencia de los pasajeros y coordinar la promoción de los destinos con las decisiones de aerolíneas e inversionistas hoteleros.
BTE 2026: turismo pide aprovechar mejor la infraestructura para ganar conectividad
En BTE 2026, Fedetur, LATAM y la hotelería abordaron las brechas aeroportuarias y promocionales que frenan la inversión turística.
Panel “La conectividad como motor de inversión y desarrollo” de BTE 2026.
En pocas palabras
- Infraestructura aeroportuaria: Chile debe optimizar su capacidad existente y agilizar procesos antes de construir nueva infraestructura.
- Conectividad integral: Se propone abordar la conectividad como un sistema que une aeropuertos, promoción, hotelería y experiencia del viajero.
- Estrategia promocional: Se enfatiza la necesidad de segmentar audiencias y promover productos turísticos específicos en lugar de ofertas genéricas.
Esa fue una de las principales conclusiones del panel “La conectividad como motor de inversión y desarrollo”, realizado en el marco de Business Travel Expo (BTE) 2026. (BTE 2026: Subsecretaria Lagos refuerza compromiso con destrabar inversiones)
La conversación reunió a Mónica Zalaquett, presidenta ejecutiva de la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur); Juan José Tohá, director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de LATAM Airlines; y Verónica Franco, Development Manager – South American Hispanic Countries de Accor. La moderación estuvo a cargo de Álvaro Castilla, gerente general de Caja Los Andes Turismo.
Los participantes coincidieron en que la conectividad debe abordarse como un sistema que integra aeropuertos, pasos fronterizos, puertos, promoción turística, desarrollo hotelero y experiencia del viajero.
LATAM: “No tenemos que hacer un aeropuerto nuevo”
Uno de los planteamientos más contundentes provino de Juan José Tohá, quien sostuvo que la prioridad de Santiago no debería ser la construcción de un nuevo aeropuerto, sino la utilización eficiente de la infraestructura existente.
“No tenemos que hacer un aeropuerto nuevo; tenemos que hacer que el aeropuerto que tenemos funcione bien”, señaló el ejecutivo de LATAM.
Según explicó, el terminal aéreo de Santiago dispone de dos pistas y cerca de 360 mil m² de infraestructura. Sin embargo, la separación entre las operaciones nacionales e internacionales dificulta las conexiones y obliga a los pasajeros a repetir controles y realizar extensos desplazamientos.
“Hoy tenemos un aeropuerto doméstico y un aeropuerto internacional. Así se construían los aeropuertos en el siglo XX, no en el siglo XXI”, afirmó Tohá, quien propuso avanzar hacia un modelo mixto que facilite la conexión entre vuelos internacionales y domésticos.
El ejecutivo resumió la postura de LATAM con una frase: “No queremos un metro cuadrado más; queremos ocupar mejor los metros cuadrados”.
La experiencia migratoria también surgió como una brecha de competitividad. Verónica Franco relató que, al arribar a Santiago para participar en BTE, tardó una hora y diez minutos solamente en completar el control migratorio.
Para Tohá, la planificación aeroportuaria debe situar al pasajero en el centro, considerando también el transporte terrestre, los estacionamientos, los servicios y los precios disponibles dentro del terminal.
Chile podría alcanzar 50 millones de pasajeros en 2035
Pese a las brechas actuales, LATAM considera que el mercado chileno conserva un importante margen de expansión.
Tohá propuso como objetivo que la industria aérea alcance los 50 millones de pasajeros anuales en 2035, frente a los cerca de 28 millones actuales. Para cumplir esa meta, calculó que sería necesario crecer alrededor de 6,4% al año.
El ejecutivo recordó que antes de la pandemia la aviación chilena llegó a expandirse a tasas cercanas al 10% anual, por lo que consideró posible recuperar una agenda de crecimiento.
En las regiones, uno de los desafíos es ampliar los horarios operativos de los aeropuertos. Tohá afirmó que ocho terminales del país funcionaban bajo horarios restringidos, pese a haber sido construidos con recursos públicos.
Esta situación afecta la conectividad de los territorios y la productividad de aviones y tripulaciones. En ese contexto, valoró que Temuco y La Serena sean los primeros aeropuertos considerados para avanzar hacia una mayor disponibilidad horaria.
Promoción turística: de una campaña genérica a productos integrados
La infraestructura, sin embargo, no genera conectividad por sí sola. Para que una ruta sea sostenible, debe existir demanda y una estrategia de promoción capaz de atraerla.
Tohá llamó a fortalecer la inversión promocional, pero también a modificar la manera en que Chile comunica su oferta. A su juicio, se necesita mayor foco digital, segmentación de audiencias y campañas dirigidas a productos concretos.
“No siempre se trata de promover Chile en el mundo como algo genérico. Tenemos que promover cosas mucho más específicas”, sostuvo.
El representante de LATAM mencionó a la Patagonia como uno de los ejemplos más claros. En lugar de promocionar cada localidad de forma aislada, propuso articular una experiencia que reúna atractivos de Torres del Paine, Puerto Varas, Chiloé y Cerro Castillo.
En el norte podría desarrollarse una lógica similar, vinculando el desierto florido, las playas de Iquique y San Pedro de Atacama.
La mirada integrada también resulta necesaria frente a la mayor competencia regional. El avance de las políticas de cielos abiertos permite generar nuevas conexiones dentro de Sudamérica, pero al mismo tiempo facilita que aeropuertos y destinos de países vecinos disputen pasajeros que anteriormente utilizaban Santiago como punto de enlace.
Fedetur pide una estrategia integral de conectividad
Mónica Zalaquett sostuvo que la competitividad turística tiene efectos directos sobre la generación de empleo, la inversión y el desarrollo de los territorios.
Aunque los turistas que llegan por vía aérea presentan un gasto superior al de quienes ingresan por pasos terrestres, la presidenta ejecutiva de Fedetur llamó a no reducir la estrategia a los aeropuertos.
“Tenemos que trabajar la conectividad de forma integral”, afirmó, incorporando a la discusión los pasos fronterizos y los puertos.
Zalaquett advirtió que Chile estaría perdiendo recaladas de cruceros frente a países como Uruguay y Brasil, que han implementado medidas para facilitar su operación. A su juicio, esta situación resulta especialmente preocupante considerando la extensión de la costa chilena.
También señaló que la conectividad debe diseñarse en función de los mercados prioritarios. La alianza entre LATAM y Delta, por ejemplo, ofrece acceso a una extensa red de destinos en Estados Unidos y Canadá, pero requiere una estrategia público-privada que permita convertir esa capacidad en demanda hacia Chile.
“Tenemos que definir cuáles son los mercados que vamos a buscar y trabajar en conjunto con el sector privado”, enfatizó.
Turismo MICE como oportunidad de inversión
Zalaquett también identificó al turismo de reuniones, incentivos, congresos y eventos como un segmento en el que Chile posee ventajas competitivas dentro de la región.
En ese contexto, Fedetur presentó durante BTE 2026 el Hub MICE Chile, iniciativa orientada a articular la oferta nacional, fortalecer el capital humano y generar información sobre el impacto económico de la actividad.
La falta de datos, explicó Zalaquett, dificulta dimensionar la contribución del segmento y justificar nuevas decisiones de inversión y política pública.


