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Tipo de cambio presiona al turismo emisivo: el dólar se mantiene en alza ante incertidumbre comercial

La continua depreciación del peso chileno frente al dólar encarece los viajes internacionales y obliga a los operadores turísticos a replantear sus estrategias.

El peso chileno continúa su tendencia a la baja frente al dólar, una evolución que impacta de lleno en la industria del turismo emisivo.

Este lunes, la divisa estadounidense alcanzó los $973, aunque luego retrocedió levemente a $967,1, según datos de Bloomberg.

Esta depreciación, impulsada principalmente por la amenaza de nuevos aranceles al cobre chileno por parte de Estados Unidos, posiciona al peso como la segunda moneda con peor desempeño entre los mercados emergentes, solo por detrás del peso argentino.

Para las agencias de viajes y turoperadores que comercializan destinos internacionales, el alza sostenida del dólar representa un doble desafío: por un lado, encarece los paquetes al exterior; por otro, reduce la predisposición del consumidor a concretar reservas en moneda extranjera.

El tipo de cambio ha mostrado una escalada constante durante julio: mientras que el primer día del mes se ubicaba en $933,42, hoy se consolida por encima de los $950, dificultando la planificación tarifaria de los operadores emisivos.

Amenazas arancelarias desde Estados Unidos

La incertidumbre se profundizó durante el fin de semana con nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió sobre un eventual impuesto del 30% a productos de la Unión Europea y México, además de una amenaza de aranceles del 100% contra Rusia.

Estos anuncios aumentaron la aversión al riesgo en los mercados internacionales, arrastrando también a otras monedas latinoamericanas clave para el turismo regional, como el peso argentino y el peso mexicano.

Si bien persiste la expectativa de que las medidas arancelarias puedan moderarse antes del 1 de agosto —fecha anunciada por la administración Trump para su entrada en vigencia—, el actual escenario obliga al canal de comercialización turística a monitorear de cerca la volatilidad del tipo de cambio y ajustar sus estrategias de venta y promoción. El segundo semestre se presenta como un periodo de alta demanda estacional, pero también con una fuerte exposición cambiaria.

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