El futuro casamiento de Jeff Bezos en Venecia ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad incómoda pero innegable: en la industria del turismo, el dinero no solo abre puertas, sino que también, en algunos casos, puede cerrarlas para los demás.
Multimillonarios y turismo: cuando el dinero privatiza la experiencia de viajar
El casamiento de Jeff Bezos en Venecia ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad incómoda: en turismo, el dinero también puede cerrar puertas para los demás.

Jeff Bezos es uno de los empresarios con más dinero en el planeta, y su prometida, Lauren Sánchez.
Mientras el fundador de Amazon celebre su boda con Lauren Sánchez en un entorno de ensueño, la icónica ciudad italiana quedará prácticamente "bloqueada" para turistas comunes, evidenciando una tendencia cada vez más marcada en el sector: el turismo de élite que privatiza destinos y experiencias, relegando a un segundo plano a los viajeros convencionales.
El turismo de los privilegiados: experiencias exclusivas para pocos
No es novedad que los multimillonarios busquen experiencias a medida, pero la escala de estos eventos privados ha crecido en los últimos años.
Desde islas alquiladas por completo hasta monumentos cerrados para visitas VIP, el turismo de lujo ha evolucionado hacia una práctica que trasciende lo exclusivo y roza lo excluyente.
En el caso de Venecia, una ciudad que ya lucha contra el sobreturismo y el turismo de masas, la paradoja es evidente: mientras se imponen restricciones a los turistas comunes (tasas de entrada, limitaciones de acceso), los magnates pueden apropiarse temporalmente del destino con un simple cheque en blanco.
¿Quién tiene más derecho a un destino?
Este fenómeno abre un debate fundamental: ¿a quién pertenece el patrimonio cultural y turístico del mundo? Desde la Torre Eiffel hasta la Gran Muralla China, los sitios más emblemáticos del planeta han sido históricamente accesibles para millones de visitantes, pero el auge del turismo ultraprivado genera una brecha entre quienes pueden disfrutarlo sin límites y quienes deben conformarse con restricciones.
No se trata solo de poder adquisitivo, sino de la forma en que las políticas turísticas privilegian a unos pocos en detrimento de la experiencia colectiva.
¿Cómo será el casamiento de Bezos en Venecia?
Jeff Bezos es uno de los empresarios con más dinero en el planeta, y su prometida, Lauren Sánchez, celebrarán su matrimonio en Venecia, Italia, a finales de junio. Se espera un festejo de magnitudes excepcionales, con una ciudad abarrotada de turistas y residentes impactados por la magnitud del evento. El fundador de Amazon garantizó la exclusividad del momento al reservar cinco hoteles de lujo y monopolizar la totalidad de los taxis acuáticos.
Así, un total de 250 invitados serán los privilegiados en asistir a tres días de celebraciones en distintas localizaciones que permanecerán en secreto hasta el último momento, con el fin de resguardar la privacidad y seguridad de los asistentes.
El alcalde de la ciudad, Luigi Brugnaro, señaló que el evento "tendrá un impacto económico millonario" en el territorio, en declaraciones al diario italiano 'Corriere del Veneto'. Por el momento ha trascendido que la pareja ha reservado los hoteles Gritti Palace, Hotel Danieli, Aman Venice, Belmond Hotel Cipriani y The St. Regis Venice, además de amarres especiales para sus yates.
El futuro del turismo en la era de los multimillonarios
Si esta tendencia sigue en ascenso, podríamos enfrentarnos a escenarios preocupantes. En un mundo donde la exclusividad se convierte en norma, ¿veremos más ciudades cerradas temporalmente para eventos privados? ¿Se consolidará un modelo en el que los destinos de alto valor patrimonial se conviertan en experiencias reservadas solo para una élite?
A la par de esta realidad, las ciudades turísticas podrían responder con medidas para regular el acceso a su patrimonio, asegurando que la experiencia de los visitantes comunes no sea desplazada por la de los multimillonarios. Modelos de gestión equitativos y la implementación de normas que limiten el uso privado de espacios públicos podrían ser alternativas para evitar que el turismo se convierta en un lujo inalcanzable.
Por ahora, el caso de Bezos en Venecia es solo un síntoma de una tendencia mayor: el turismo como reflejo de las desigualdades del mundo moderno. Un escenario donde, para algunos, los destinos más icónicos del planeta siguen siendo lugares de ensueño, pero solo si nadie más está mirando.
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