El boom del "bleisure" en el turismo corporativo trajo la necesidad a las empresas de modificar sus políticas de viajes para los viajeros corporativos: duración de estadía, fechas de vuelos y la separación entre gastos de la compañía y personales son claves para flexibilizar el trabajo y el descanso de los trabajadores. (Los impactos del turismo corporativo en los viajeros)
Turismo Corporativo: cómo el bleisure está cambiando las políticas de viaje de las empresas
El "bleisure" en el turismo corporativo obliga a las empresas a flexibilizar sus políticas de viaje en aspectos como fechas de vuelo y separación de gastos.
El bleisure toma fuerza entre el turismo corporativo.
En pocas palabras
- Bleisure: El turismo corporativo impulsa a las empresas a flexibilizar políticas de viaje, combinando negocios y ocio.
- Flexibilización: Empresas definen duración de estadía, fechas de vuelos y separación de gastos corporativos y personales.
- Viajes corporativos: Uno de cada diez trabajadores presenta desgaste por viajes corporativos, según relevamientos.
Viajar por trabajo ya no necesariamente significa trasladarse desde el aeropuerto al hotel, asistir a reuniones y regresar inmediatamente a casa. Cada vez más viajeros de negocios buscan aprovechar sus desplazamientos laborales para extender la estadía y destinar días a recorrer el destino, descansar o realizar actividades personales.
La necesidad de flexibilizar el turismo corporativo
A lo anterior se le conoce como "bleisure", modalidad que combina el business con el leisure y propone que, una vez finalizadas las obligaciones laborales del viaje, el trabajador pueda disfrutar del destino antes de regresar a la ciudad de origen.
En esta línea, desde la agencia de viajes Turavión explican que esta práctica está llevando a las empresas a revisar y flexibilizar sus políticas de viaje, especialmente en aspectos como la duración de la estadía, las fechas de los vuelos y la separación entre los gastos corporativos y personales.
Este último punto cobra una relevancia especial, ya que generalmente es la empresa la que cubre los gastos asociados al propósito original del viaje como los pasajes necesarios para cumplir con la agenda de trabajo, el alojamiento durante las jornadas laborales y los traslados vinculados a las actividades corporativas.
Mientras que las noches adicionales de hotel, alimentación, actividades turísticas, cambios de categoría y otros consumos personales deben ser asumidos por el trabajador, salvo que la política interna de la compañía establezca condiciones diferentes.
"El desafío para las organizaciones es permitir cierta flexibilidad sin que la extensión del viaje implique un aumento de los costos corporativos ni dificultades administrativas", indicaron desde Turavión.
Los límites del viajero de negocios
Sin embargo, esta flexibilidad puede variar dependiendo de la empresa. Estas pueden establecer políticas que especifiquen qué modificaciones están permitidas, cómo deben solicitarse, qué diferencias tarifarias serán asumidas por el trabajador y cuáles son los canales disponibles en caso de una contingencia.
Por otro lado, la extensión también puede permitir que el trabajador sea acompañado por su pareja o algún integrante de su familia. Sin embargo, todos los costos relacionados con el acompañante deben mantenerse separados de los gastos financiados por la empresa, como lo son pasajes, alojamientos, traslados, servicios turísticos, etc.
"Contar con una política de viajes actualizada ayuda a evitar confusiones y permite que la modalidad sea beneficiosa tanto para la organización como para sus colaboradores", concluyeron desde la agencia de viajes.
Esta estrategia cobra una gran relevancia en la actualidad, luego de que las empresas comenzaron a medir los impactos para los viajeros del turismo corporativo, segmento en el que se identificó que uno de cada diez trabajadores presentaron desgaste producto de este tipo de viajes, señalaron desde otras agencias.
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