Una de las huellas más patentes que dejó la pandemia en la industria del turismo se ve en los agentes de viajes freelance. La mayoría corresponde a trabajadores avalados por un historial vendiendo viajes en agencias tradicionales, pero que en la actualidad eligieron hacerlo por su cuenta y bajo sus condiciones.
Agentes de viajes freelances y la industria: las dimensiones de una relación delicada
Las condiciones del mercado han abierto opciones para el crecimiento de los profesionales independientes. Gremios y turoperadores, sin embargo, se dividen en la forma de trabajar con ellos.
Los freelances son actores que se volvieron relevantes en el mercado luego de la pandemia.
En la edición anterior revisamos el momento actual del mercado desde la mirada de turoperadores y agencias de viajes. Bajas ventas, casi nula aparición de clientes nuevos y un cierto ritmo desacelerado fueron parte de las opiniones de los profesionales consultados.
Mencionaron también la autogestión por la que está optando un perfil de turista. Un viajero que prefiere comprar directamente los pasajes en el sitio de la línea aérea, o a través de una OTA, y escoger alojamientos en plataformas como Airbnb. Acciones como estas lo llevan indirectamente a saltar el rol que cumplen los agentes de viajes tradicionales.
El trabajo de este grupo de profesionales del sector ha visto cambios significativos tras la pandemia del Covid-19. Durante este periodo, especialmente devastador con el turismo, el primer semestre de 2020 vio la pérdida de 120 mil empleos vinculados al rubro.
De este total, un 3,7% correspondió a personas que se desempeñaban en agencias de viajes. Mientras algunas se vieron forzadas a cambiar completamente de actividad, otras siguieron trabajando como agentes de viajes de forma esporádica y, a la fecha, se han formalizado como freelance.
Es el caso de María de los Ángeles Centrón, despedida en medio de los recortes de la pandemia. Se mudó fuera de Santiago y se alejó del turismo, pero solo parcialmente. Con un historial favorable, según explicó, clientes que había atendido comenzaron a llamarla para pedirle asesoría.
Así comenzó a ver con buenos ojos el camino de regreso al mercado y fue interiorizándose en los alcances de una nueva realidad donde el trabajo remoto se vio fortalecido.
“Al pasar el tiempo me di cuenta de que necesitaba volver al turismo. Me ofrecieron el freelance, varias personas estaban trabajando con esta modalidad. Me dijeron que se podía”, señaló.
Mantener un grupo fidelizado de clientes, el boca a boca y una buena reputación, le ha permitido establecer una regularidad desde hace un año como agente de viajes independiente.
“Uno pensaba que los clientes seguían la marca para la cual uno trabajaba, pero finalmente es tu servicio el que buscan. Entonces algunos pasajeros me empujaron a que trabajara sola. Y son ellos a quienes atiendo hoy día, no hago mucha publicidad; sino que atiendo los pedidos que ellos me solicitan. Es un grupo fidelizado”, agregó la vendedora.
Turoperadores avanzan con precaución
El vínculo entre agentes de viajes y turoperadores es un eslabón primordial en la cadena comercial de venta de productos turísticos.
La condición de freelance, sin embargo, es un tema delicado para los mayoristas, en función de priorizar los negocios y cuidar la relación con agencias de viajes tradicionales.
“No estamos trabajando con agentes freelances, más que nada por temas contractuales. Sin embargo, dado el crecimiento del mercado, estamos analizando las opciones para incluirlos como clientes en el mediano plazo”, respondieron desde un mayorista que declinó profundizar sobre el tema.
Se ha construido, en este escenario, una división entre turoperadores que, de momento, están cerrados a la opción de trabajar con ellos y otro grupo que ha entendido el escenario como una oportunidad de crecimiento mutuo.
“Las relaciones vienen ya afirmadas previas a la pandemia y han estado más estrechas que antes, porque (turoperadores) se dedicaron a apoyar más aun a los emprendimientos turísticos, lo cual te da un colchón. Te prestan oficinas y te dan soportes bastante buenos”, contó Sebastián Méndez, profesional independiente y con pasado en agencias de viajes establecidas.
Para María de los Ángeles Centrón, la relación está determinada por la trayectoria y confianza que transmite el agente. En su caso, una confianza que cruza desde el mayorista hasta el pasajero.
“No siento ninguna diferencia en el trato y tiempo de respuesta con el que tenía trabajando para una agencia grande. Es más, siento que el turoperador es más libre quizás en la relación que tiene con los freelances”, mencionó.
Actualmente, turoperadores como Pacific Reps, Travelaway, y Via Club han habilitado espacios en sus oficinas para que agentes de viajes freelances puedan tener reuniones con sus clientes.
Las miradas sobre esta relación consideran también aspectos logísticos valiosos para cualquier trabajador independiente. En lo cotidiano, éstos encuentran un punto clave en la flexibilidad laboral propia de la postpandemia: pueden manejar su propio tiempo, trabajar desde regiones o complementar con otras actividades.
Hoy, en un escenario económico global de inflación y mayores costos de vida, ciertos agentes ocupan la experiencia y los cambios para convertir el oficio en una segunda fuente de ingresos.
“Los freelances lo toman como ganancias extras a sus trabajos fijos. Los salarios no son suficientes para cubrir la inflación. Luego de la Pandemia todo es mucho más elevado y los ingresos no subieron”, explicaron en la Agencia Onyx World, que trabaja con agentes independientes en el extranjero.
Achet: las agencias establecidas son prioridad
La Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet) es el principal gremio que agrupa a agencias de viajes. En cuanto a independientes, sin embargo, tienen una política cerrada.
Como respuesta no oficial, fuentes de la asociación señalan que los freelances no pueden ser parte de la asociación. “La agencia tiene que estar constituida y los requisitos son restrictivos”, indicaron.
Entre las exigencias para asociarse están un mínimo de dos años de operaciones desde el inicio de actividades y el patrocinio de dos empresas que ya formen parte de Achet.
Para el caso de las asociadas, y a pesar de no ser un requisito excluyente, una de las ventajas principales es la oportunidad de acceder a la certificación IATA (Internacional Air Transport Association).
Esta condición las habilita, entre otras cosas, para la emisión de tickets aéreos. En este caso, Achet actúa como interlocutor del organismo en Chile y se dedica a revisar solicitudes y procesos de empresas nacionales, convirtiéndose en un primer paso importante para el sello IATA.
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