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"La salida de la crisis requiere de un fuerte liderazgo tanto en el sector público como en el privado"

Con un amplio conocimiento de la industria de los viajes, Eduardo Báez Faúndez, vicepresidente Grupo Novojet, conversó con La Agencia de Viajes acerca del estado actual del sector, su futuro y las ideas para salir de la crisis de la mejor manera.

“El contexto de la pandemia del coronavirus es una situación absolutamente impredecible en su planteamiento, duración y consecuencias, por lo que no cabe duda de que la industria del turismo es una de las más afectadas en toda su cadena de servicios: la hotelería prácticamente cerrada, y sin reservas a futuro, mientras que los turoperadores han debido suspender sus operaciones y no han tenido ninguna posibilidad de colocar sus productos en el mercado, además de reprogramar sus paquetes turísticos con gran incertidumbre. El área de la restauración ha tenido simplemente que cerrar sus puertas debido a la cuarentena, el cierre de fronteras ha significado que la operación aérea se vea reducida a un mínimo porcentaje, y así, como hemos señalado, toda la cadena de valor”, explicó Eduardo Báez Faúndez, vicepresidente Grupo Novojet.

De acuerdo con el experimentado empresario, “la industria turística en su conjunto pasa por momentos de enorme complejidad económica y financiera; y si a eso agregamos el endeudamiento de empresas con el sistema financiero, la complejidad es mucho más alta, pues limita a las empresas su capacidad de garantías bancarias por el endeudamiento. Parcial y temporalmente esto podría ser resuelto por el Fogape y sus políticas anunciadas recientemente”.

-¿Cuál es o serían las mejores opciones para salir airosos de esta crisis?

-En forma simple, la salida puede darse en dos escenarios. Una salida rápida o una gradual. La primera es una opción optimista, que significaría el término de las cuarentenas y abrir las fronteras, caso en el que se debería permitir la continuación de los viajes.

Este escenario es altamente improbable con los antecedentes e información que a la fecha manejamos. Sin embargo, si fuese posible, debemos considerar la situación de todos los actores de la cadena del turismo, buscando respuesta a muchísimos interrogantes que van desde el sistema sanitario, la realidad del cruce de fronteras, las aerolíneas, el manejo de la situación en la hotelería, la situación que le genera al operador la elaboración de los paquetes turísticos por las limitaciones que encontrará, la complejidad de los seguros de viaje, entre otras, es decir un escenario altamente improbable pero necesario para nuestro análisis.

La segunda opción, el escenario de una salida gradual o escalonada, es el que parece ser más probable, sin embargo, también nos plantea un sinnúmero de dudas y problemas a resolver como:

• Apertura de la cuarentena en parte o todo el país y apertura de la frontera también en parte o total.

• El tema sanitario será clave: seguros sanitarios, pasaportes sanitarios y la exigencia de vacunas, si ésta existiese a la fecha.

• Restricciones por edad, por ejemplos mayores de 80 años.

• Exigencias regulatorias que cada país coloque, en este caso, tanto para el ingreso como la salida.

• Certificaciones probables de salubridad de establecimientos de hotelería, restaurantes y otros.

• Normas de distanciamiento social gradual, como por ejemplo la distancia de mesas en restaurantes.

• Normas de higiene para los turistas.

• Regulaciones en este sentido para el transporte terrestre, aéreo y marítimo.

• Mayores exigencias en la manipulación de alimentos.

• A todo lo anterior hay que agregar un punto que es y será relevante para la industria y que son los efectos de la recesión económica. De pronto hay que considerar un alto porcentaje de pymes turísticas que quebrarán y la insolvencia de otras, producto de la baja de la demanda.

Estos son algunos de los temas que estarán presentes en una salida gradual, que como es obvio impactan a toda la industria turística.

-¿Y cómo se puede optimizar una salida gradual?

-Primero se requiere de un fuerte liderazgo tanto en el sector público como en el privado, para que actúen como catalizadores de soluciones prácticas y rápidas que permitan, dentro de las probables limitaciones, la reactivación de toda la cadena.

No cabe duda de que escenarios como el actual ponen a prueba estos liderazgos, en particular para conducir con propuestas concretas a la industria del turismo, así como pactar con la autoridad políticas públicas contundentes para el sector.

Este liderazgo es necesario que sea visible y real, tanto en el sector público como en el privado. Hoy más que nunca la alianza público- privada tendrá valor, pues deberemos enfrentar problemas complejos en el escenario de salida como en la poscrisis, el cual será un proceso lento, engorroso y costoso.

Algunas sugerencias de ideas que podrían ponerse en práctica:

• Formar un gabinete de crisis como expresión concreta de la alianza público-privada, con derechos y obligaciones para cada parte, que favorezca la rápida información y actuación, integrado por algunos miembros de los principales entes gremiales del sector y las autoridades correspondientes. Esto permitiría tener información, definiciones más claras y propuestas de acción oportunas, para así enfrentar con mayor legitimidad una agenda de reactivación, con medidas administrativas, económicas, proyectos de leyes como acciones políticas concordadas. Es una época compleja y requiere de gran generosidad de todas las partes.

• Otro gran tema para enfrentar es la fuerte contracción económica en la industria turística. En general, el empobrecimiento producto de la recesión hará que segmentos significativos ya no coloquen el turismo en su canasta de consumo. La crisis económica que trae la pandemia significará un retroceso en nuestro sector, considerando que más del 90% son pymes, y que un número aún no determinado se verán afectadas por la quiebra, lo que abarcará a toda la cadena del turismo, desde el transporte, alojamiento, operación turística, agencias de viajes, etc. A lo anterior debemos agregar el desempleo del sector, que como sabemos afectará principalmente la mano de obra de la mujer y los jóvenes, cifras que aún no se conocen. La inversión en turismo seguramente irá a la baja. Es decir, la tarea es gigantesca, para ello se requiere el fortalecimiento de la alianza público-privada, como fue indicado. Habrá que diseñar políticas de apoyo a la industria que pasen por reconocer su lógica, que no es la misma de otras industrias –por ejemplo el tema de la estacionalidad–, valorar por la banca los proyectos turísticos en sí, y no por las garantías reales, modificar la ley de Sernac que obliga a los turoperadores y agencias de viajes a la devolución de dinero una vez adquirido el paquete turístico, y en cambio exigir un voucher para usar en el momento que corresponda. Una legislación laboral ad hoc con nuestro sector, en especial en sus jornadas laborales, integrar el contrato laboral fijo discontinuo como se hace en otros países, entre muchas otras acciones.

• Habrá que convivir con mayores grados de inseguridad y temor en particular al viajar. Es muy probable que haya más protocolos y exigencias de salud (pasaporte sanitario). El mundo habrá cambiado y los países adoptarán medidas de mayor seguridad para entrar a sus territorios. Este es otro tema que debemos enfrentar y para lo que convendrá definir algunos protocolos.

• El transporte aéreo sin duda será un gran tema, ya pasaba por una situación crítica, y con la pandemia se ha agravado considerablemente, siendo para la mayoría de los países un área estratégica por la conectividad, el transporte de pasajeros y la carga; situación ésta muy relevante en el caso de Chile por las distancias tanto nacionales como internacionales. Seguramente habrá aerolíneas que simplemente quiebren, otras serán nacionalizadas (ejemplo Alitalia), habrá probablemente fusiones u otras fórmulas legales y económicas. Pero, en fin, ello influirá considerablemente en los mercados, por precios, llegadas de turistas y otras variables. Todo lo cual hay que enfrentar con urgencia en Chile.

Pues bien, no se ve con gran optimismo el desarrollo del turismo al menos en el corto plazo, sin embargo, también puede ser una oportunidad para su valoración como actividad económica relevante en el país, y es aquí donde el sector público y privado tenemos un fuerte desafío.

El empobrecimiento producto de la recesión hará que segmentos significativos ya no coloquen el turismo en su canasta de consumo. La crisis económica que trae la pandemia significará un retroceso en nuestro sector, considerando que más del 90% son pymes, y un número aún no determinado se verán afectadas por la quiebra.

El contexto de la pandemia del coronavirus es una situación absolutamente impredecible en su planteamiento, duración y consecuencias, por lo que no cabe duda de que la industria del turismo es una de las más afectadas en toda su cadena de servicios.

Pues bien, no se ve con gran optimismo el desarrollo del turismo al menos en el corto plazo, sin embargo, también puede ser una oportunidad para su valoración como actividad económica relevante en el país, y es aquí donde el sector público y privado tenemos un fuerte desafío.

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